“El presidente debe sacar lecciones”

Diario Expreso, Lunes 16 de Mayo de 2011

José Hernández

Entrevista

Diego Borja es presidente del directorio del Banco Central. Líder del movimiento Poder Ciudadano, él es el primer dirigente de la Dirección Nacional del movimiento PAIS que se expresa sobre los resultados del 7 de mayo. Y pide, en forma inequívoca, rectificaciones al presidente.
Foto: Henry Lapo/Expreso

Diego Borja es presidente del directorio del Banco Central. Líder del movimiento Poder Ciudadano, él es el primer dirigente de la Dirección Nacional del movimiento PAIS que se expresa sobre los resultados del 7 de mayo. Y pide, en forma inequívoca, rectificaciones al presidente.

Con 16% de votos menos con respecto a la elección de 2008, ¿se puede considerar la consulta como un triunfo para PAIS?

Hay una merma evidente de la propuesta de la Revolución Ciudadana en estas elecciones. Efectivamente de un 63%, el año 2008, bajamos a un 46%, aunque todavía se están contabilizando los datos de Guayaquil. Más allá del peso numérico, implica una modificación en el apoyo territorial. El proyecto tiene que seguir siendo nacional y lo que nos está diciendo este proceso es que ha disminuido ese carácter.

El presidente no pareció prestar atención a ese hecho. Ha repetido, de diversos modos, que ganó en las provincias más pobladas.

Creo que el problema ahí no es numérico. No es de la totalidad de los votos sino del peso específico que tiene el apoyo territorialmente. Tenemos doce provincias, entre ellas las provincias de la Sierra central con mayoría de un movimiento campesino indígena, las provincias fronterizas de Loja y Carchi, casi todas las provincias de la Amazonia, donde hay una importante cantidad de los recursos naturales del país.

Ese peso específico de quienes han dicho No, es más que el peso numérico. Por tanto, es fundamental rehacer el campo de apoyo a la Revolución Ciudadana.

¿Desde dónde puede darse esa recomposición?

Desde la rearticulación o el nuevo llamado, digámoslo así, a los grupos que se han ido porque en este 16% pesan las clases medias quiteñas, pesan el campesinado indígena y la izquierda.

¿Esta es su lectura o la del movimiento PAIS?

Es una lectura como dirigente político del Movimiento PAIS.

La percepción que deja traslucir el presidente es que ganó y que ganó en la Costa. Los elementos a los cuales usted alude no aparecen en el análisis que él ha estado haciendo…

Es muy importante haber ganado y haber ganado en la Costa. Pero creo que para reconfigurar el proyecto de la Revolución Ciudadana, que era un proyecto de profunda transformación, no podemos dejar de lado a quienes han sido parte esencial de este proceso.

¿Por qué no hay huella de ello en el análisis global de lo que ocurrió el 7 de mayo?

No ha habido un análisis global porque estamos esperando que culmine todo el proceso de conteo. Pero la primera lección es que debemos ampliar el campo progresista. Y esto implica acciones políticas, concertación, acuerdos sobre leyes y políticas públicas, sobre maneras de gestión y modos de hacer la política vinculados al acuerdo, a la tolerancia, al diálogo.

Implica reconocer que una estrategia comunicacional por sí sola no puede ser solo marketing político porque eso se convierte en un monólogo y no un diálogo con interlocutores. Por lo cual no hay que descalificar, ni previamente ni posteriormente, si es que no se alinean.

No se ve que el presidente quiera dar ese viraje. ¿Por qué cree que esa pudiera ser la nueva estrategia de PAIS?

Creo que el presidente es un personaje sensible y políticamente es un animal político. Él va a tener que sacar lecciones. Pero le diría más: para mantener la frescura de la Revolución Ciudadana hay que mantener su carácter autocrítico, su carácter profundamente transformador e incluso su carácter irreverente.

De lo contrario, (significaría que) ya nos acomodamos a la tecnoburocracia miope y torpe que es parte también de la disminución del apoyo porque no se ha mojado el poncho con el pueblo real y ha creído que todo se hace desde la planificación de escritorio. Si es así, vamos a seguir mermando la base social de este proceso de transformación.

La reinvención que usted plantea la tiene que liderar de nuevo el presidente Correa. Eso implicaría operar un cambio extremo en él. ¿Es eso posible?

Creo que es volver a lo que logró el líder de este proceso, Rafael Corea, porque en 2007 él sintonizó con la voluntad del pueblo de ir a una Asamblea Constituyente. Su estrategia comunicacional y acertada la enlazó con un movimiento amplio de la ciudadanía.

Pero durante cuatro años lastimó y estigmatizó a esos grupos. ¿Por qué deberían creerle en caso de que el presidente los volviera a convocar?

Lo bueno de los procesos electorales es que son antenas muy claras del estado de ánimo del electorado. Lo que les corresponde, al líder y a la organización política, es aprender de los reveses. Tenemos nuevamente que abrir los ojos, abrir los oídos y abrir el corazón como dicen los chinos. Escuchar con el corazón para volver a convocar a quienes han sido dueños de este proceso y que se han alejado.

El 7 de mayo, en la noche, el presidente dijo que gracias a que se habían ido, había subido el caudal de votos por el Sí…

No podemos estigmatizar la disidencia ideológica y política de compañeros como Alberto Acosta, dirigentes del Movimiento Indígena o de Ruptura de los 25 que fueron parte de este proceso. Al revés: tenemos que volver a tender puentes con ellos. Volver a concertar con ellos una línea de profunda transformación política y social del Ecuador. Además en los sectores indígenas están los más pobres del Ecuador.

¿Cuál es el procesamiento político que tiene su discurso en el interior del movimiento PAIS?

Mi discurso es un aporte. En días pasados cuando se reunió la Secretaría Ejecutiva del movimiento, planteé -y se han hecho eco muchos otros compañeros- la necesidad de evaluar en profundidad estos resultados, con una mirada autocrítica.

El triunfo del Sí es innegable y lo agrademos a los electores, pero no podemos dejar de ver lo que hemos perdido. Tenemos que recuperar la potencia transformadora de este proceso si es que queremos que esto sea de largo plazo, y no una política como la del kamikaze, en la cual simplemente se estrella contra la torre sin mirar el futuro.

PAIS nutrió un caudillo. ¿Cómo, en esas circunstancias, puede el movimiento procesar las lecciones que deja el 7 de mayo?

Tenemos un líder de la revolución ciudadana. Pero una revolución no se hace con un líder en ninguna experiencia histórica, nunca. Se hace con un colectivo organizado de gentes con el cual hay que acordar y debatir.

La lección que debemos aprender quienes creemos en la revolución ciudadana es que nos resta por hacer más democracia representativa con todas las formalidades que eso significa.

Pero sobre todo más democracia participativa y deliberativa en la cual temas como el control social, la transparencia y la regulación con participación ciudadana, estén muy presentes. Porque revolución ciudadana sin pueblo, es caricatura de revolución.

Nosotros tenemos que recuperar la potencia transformadora de este proceso, si es que queremos que esto sea de largo plazo, y no una política como la del kamikaze, en la cual simplemente se estrella contra la torre sin mirar el futuro.

La primera lección es que debemos ampliar el campo progresista. Esto implica acciones políticas, concertación, acuerdos sobre leyes y políticas públicas sobre maneras de gestión y modos de hacer política vinculados a la tolerancia….

FUENTE:

http://www.expreso.ec/ediciones/2011/05/17/nacional/actualidad/el-presidente-debe-sacar-lecciones/

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