Resistencia: Montecristi Vive al país

resistencia

Quito, 8 de septiembre de 2015

El gobierno nacional ha vuelto a poner de manifiesto su talante autoritario y antidemocrático con las últimas declaraciones del Presidente de la Republica en contra del derecho a la resistencia dispuesto en la Constitución de Montecristi. El Primer Mandatario aduce no haber estado de acuerdo con su aprobación en la Asamblea Constituyente y, de paso, personaliza la decisión de incluirlo en la figura de Alberto Acosta. Con este peregrino argumento el Presidente Correa desconoce no solo el proceso colectivo que significó la Asamblea Constituyente de Montecristi, con una amplia participación de sectores sociales, sino la misma construcción histórica de la resistencia popular como elemento central de la democracia en el Ecuador.

Los movimientos sociales y la izquierda ecuatoriana celebramos desde un inicio la actitud y convicción democráticas inherentes a la constitucionalización del derecho a la resistencia.

Con esta última declaración el gobierno nacional quiere –como ya lo ha manifestado en otras ocasiones– una Constitución que restrinja derechos humanos fundamentales para la convivencia democrática, como la resistencia y la participación sociales. En esta misma línea se orientan las mal llamadas enmiendas constitucionales, que pretenden cambiar la Constitución utilizando el mecanismo burocrático de la Asamblea Nacional y no el de la consulta popular.

Las movilizaciones indígenas, sindicales y ciudadanas expresaron el  mes de agosto el rechazo y el cansancio frente a esta forma de gobernar arbitraria, prepotente y despótica. Las multitudinarias manifestaciones que llenaron las carreteras, calles y plazas del país son, precisamente, la expresión más elevada del derecho democrático a disentir, cuestionar al gobierno y, en última instancia, resistir a los abusos del poder.

Ante la pretensión gubernamental de poder en duda  un fundamento democrático tan trascendental, el Movimiento Montecristi Vive se solidariza y respalda la actuación de Alberto Acosta y de todos los asambleístas que en la Asamblea Constituyente de Montecrisiti escucharon las demandas del pueblo, y llama a las organizaciones sociales y de izquierda a defender este derecho e impedir que se meta mano a la Constitución para imponer medidas regresivas y autoritarias. Los derechos alcanzados no pueden se suprimidos de un plumazo.

La participación y la resistencia sociales constituyen derechos humanos universales, inalienables e imprescriptibles, consagrados en los principales marcos jurídicos del planeta. Suprimirlos implica un gravísimo retroceso histórico.

 

Juan Cuvi

Coordinador Nacional

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