“Para Correa, somos menores de edad”

Diario Expreso, 23 de enero de 2011

Entrevista

Iván Carvajal / Filósofo, director del programa de posgrados en literatura de la Universidad Católica de Quito.

¿Qué clase de cultura política expresan las preguntas planteadas por Correa? ¿Cuál es el patrón de pensamiento detrás de la Consulta?

En primer lugar, hay una cuestión que no puede pasarse por alto en el análisis político: la pretensión de democracia directa. Se recurre a los referendos con una actitud que supone que la mera adscripción de la mayoría a una tesis implica per se que la tesis es correcta, y eso es una falacia. La primera falacia que está en juego es que el voto de la mayoría es el que conviene a la democracia. Es una falacia sobre todo cuando el plebiscito surge con un conjunto de preguntas manipuladas desde el poder.

¿Manipuladas en qué sentido? ¿Hay una inducción en ellas?

Hay una inducción y una serie de elementos falaces que están jugando en la manera como se pregunta, la orientación, la pretensión de que el bien está de un lado y del otro lado está el mal. Cuando los plebiscitos surgen de una presión social popular, podemos encontrar que han tenido una función política democrática, como cuando el pueblo de Chile se manifestó por el ‘No’ frente a Pinochet y eso abrió un cambio. Pero cuando tenemos este tipo de dirección impositiva desde arriba, es un peligroso camino que ha terminado en el fascismo.

¿Cuáles son las emociones que manipula la consulta? ¿De qué manera?

Las preguntas descansan sobre un sentido del miedo. Se ha creado, por ejemplo, y lo han dicho algunos funcionarios del régimen, un show mediático que ha amplificado la situación de la inseguridad. Se ha creado una ideología, que viene de muchos años atrás, que introduce el miedo como una condición cotidiana de existencia. Estamos entre el miedo de que nos maten y el miedo de que nos salve el señor Correa, porque él tiene las medidas para desde arriba imponer un sistema judicial. Es terriblemente grave, porque se va a desmovilizar la acción de la propia ciudadanía.

Correa repite siempre: “confíen en mí”, como si la política fuera un acto de fe. ¿En eso se parece a Velasco Ibarra?

Yo diría que es peor. Todo caudillo populista y aquí sí estamos claramente en una función política populista, declara que él es el depositario del bien. No solamente es moralista sino maniqueo: él es el bien, él es el representante de Dios en la tierra, él es el vicario de lo divino. Esto es insólito. Él dice: confíen en mí porque yo sí tengo las soluciones. No somos los ciudadanos los que tenemos las soluciones. Este es un acto populista y de derechas. Vertical, concentrador, antidemocrático, que está sustentado en el miedo. Todo está atravesado por la idea de que la población que le va a decir ‘Sí’ a Correa está constituida por menores de edad. Todos somos menores de edad que necesitamos que el único mayor de edad, vicario de la divinidad en la tierra, nos diga lo que tenemos que hacer.

El planteamiento de las preguntas es el siguiente: “con la finalidad de evitar los excesos de los medios”, “con la finalidad de evitar la explotación laboral”, etc. En definitiva: “con la finalidad de hacer el bien…”.

Esa es la otra cuestión: el manejo de la falacia. Los que estamos en desacuerdo con cualquier pregunta, ya estamos en contra de los principios. Está manejando la falacia como condición de la política. Es terrible la cuarta pregunta: “con la finalidad de superar la crisis de la Función Judicial”. El señor Correa es el resultado de un proceso que tuvo su punto máximo de cuestionamiento al régimen de Gutiérrez con la Pichicorte. ¿Qué hace él? Exactamente lo mismo. Traiciona el origen de su propia candidatura en la lucha contra Gutiérrez. Eso es muy importante, porque aquí hay que hacerles una pregunta a los izquierdistas que están todavía con Correa: ¿dónde está su consecuencia? ¿Son consecuentes con sus principios, con sus ideas o con un caudillo?

Esa izquierda dirá que esto es un proceso y que, en nombre del proceso, hay que tragarse algunas ruedas de molino.

No. Ninguna finalidad justifica tragarse ruedas de molino. Eso lo sabemos por la historia: en nombre de los grandes fines se conculcaron libertades. En nombre de los grandes fines se sigue aplaudiendo a los hermanos Castro que están despidiendo a cientos de trabajadores. Es una mentira. No es que los medios no importan. Ese presupuesto de que los fines son independientes de los medios, es una de las grandes falacias del quehacer político.

En la Consulta Correa pide a los ciudadanos la autorización para ejecutar ciertas prohibiciones: juegos de azar, toros. ¿Cuál es la naturaleza de esas prohibiciones? ¿Obedecen a un consenso social o están sujetas a principios morales superiores?

Yo estoy de acuerdo en que suprimamos los toros, porque me parece cruel. Pero eso tiene que ser el resultado de una convicción y de un desarrollo que se tiene que dar ahí donde hay toros. Yo estoy de acuerdo en que, en la televisión, se establezcan horarios para exhibir cierto tipo de películas. Pero ¿qué vamos a hacer con las películas de Tarantino, que son violentas, “con la finalidad de evitar los excesos en los medios de comunicación”? Fíjese el presupuesto: evitar los excesos. Ahí entra una actitud que deriva en los resultados terribles de la censura política y digo política porque esta cumple todos los campos de la acción.

El elector puede reflexionar en la consulta pregunta por pregunta: esta sí, esta no. ¿Es una posibilidad legítima o es una trampa?

Yo digo radicalmente: hay que decir ‘No’ a Correa a lo largo de toda la consulta. No. Aquí está en juego una cuestión política, más allá del contenido de las preguntas. Yo rechazo que jueguen con mis sentimientos de que estoy en contra de la crueldad con los animales para que me hagan una consulta sobre otras cuestiones e induzcan mi respuesta. Toda la consulta carece de legitimidad racional. La forma como las preguntas de la Consulta están planteadas, su sustento en el miedo y la seudopretensión de legitimidad de democracia directa plebiscitaria, todo eso hace que se deba contestar ‘No’, de plano. Es un hecho político de rechazo, de resistencia frente a semejante manipulación. (RA)

Esta consulta popular es un acto populista y de derechas. Vertical, concentrador,antidemocrático, que está sustentado en el miedo. Si Correa es el depositario del bien, cuando sea la hora, los que digan ‘No’ al bien serán sometidos por el miedo”.

 

FUENTE:

http://www.diario-expreso.com/ediciones/2011/01/24/nacional/actualidad/para-correa-somos-menores-de-edad/

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