Triunfalismo en las marchas

Diario La Hora, 23-03-2012

La cifra no oficial: 25 mil personas llegaron a la marcha de oposición. Al menos eso dijo un efectivo de la Policía Nacional que estuvo monitoreando la movilización todo el día. Esto, a pesar de que desde el punto de partida, en Guamaní, en el sur de Quito, había alrededor de 1.500 personas. Lo obvio: el parque de El Arbolito se llenó por completo.

Durante el camino, se sumó gente de otras provincias y de la capital, quienes respaldaron la marcha. Sin mayores incidentes, la movilización partió a las 09:30, para llegar a El Arbolito a las 14:30.

Las avenidas Maldonado, Napo, Pichincha, Los Ríos y Gran Colombia fueron testigos del recorrido de la marcha, que ocupó alrededor de 15 cuadras. Transitar de un extremo a otro de la movilización tomaba aproximadamente media hora, lo que aumentaba dependiendo del sector.

Recorrido

A la bandera de Ecuador, le seguían las de las nacionalidades. Después, las autoridades marchaban en una sola fila, seguidas por personas de Morona Santiago, Orellana, Zamora Chinchipe, Pastaza, Loja, Guayas, Pichincha y otras provincias.

Muchos aplaudían a su paso, mientras ellos gritaban: “No somos 4, no somos 100. Correa economista, aprende a contar bien”. Algunos quiteños incluso salieron de sus casas directamente para sumarse a la marcha.

Pedidos

“Exigimos la plena vigencia de la Constitución, no a la minería a gran escala, no ampliación de la frontera petrolera, no a los mega proyectos hidroeléctricos, aprobación de la Ley de Aguas y la de Tierras”, entre otros aspectos fueron las exigencias de los indígenas.

“El Presidente debe cumplir lo que el pueblo dice y como no cumplió estamos aquí. Aunque Rafael Correa haya dicho que sólo somos tres emponchados y cuatro emplumados, nosotros nos hemos organizado”, señaló uno de los chasquis de Napo, Vicente Alvarado.

La asambleísta Lourdes Tibán aseguró que la gente vino por convicción, que no era pagado. Además, señalaron que no van a dialogar, sino bajo circunstancias específicas, como la terminación del contrato minero y la liberación de prisioneros.

Desde la tarima, junto a artistas, ya en el Parque El Arbolito, dirigentes de movimientos sociales, del Movimiento Popular Democrático, de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), de Pachakutik y otros grupos animaron a la gente, señalando que el número era superior al que el Presidente planificó.

“No podemos vivir con las imposiciones de impuestos, no podemos vivir con insultos. Queremos un estado plurinacional”, indicó Delfín Tenesaca, presidente de la Confederación Kichwa del Ecuador (Ecuarunari).

Desde el norte

“No les podemos persuadir más, avanzan hasta El Arbolito”. Éste era el reporte que vía radio daba un oficial de Policía a sus superiores, a las 10:50 de ayer, cuando la marcha opositora avanzaba por los carriles centrales del Trolebús, a la altura del ingreso al paso deprimido de la avenida 10 de agosto y Orellana, en el norte de la capital.

Un doble cerco policial con 80 gendarmes antimotines a pie y 26 en caballo, esperaba a los manifestantes. Sin disminuir la premura de su paso, la dirigente Blanca Chancoso se acercó a los responsables del contingente y les reclamó: “lo que ustedes hacen lo que quiere el Presidente, quemar tiempo. Ustedes no quieren el enfrentamiento, nosotros tampoco queremos enfrentamientos. Ya deben salir de El Arbolito, entonces lo que vamos a hacer es caminar poquito y paramos otro poquito”.

El pedido fue aceptado y luego de un bloqueo momentáneo, la multitudinaria marcha prosiguió por la Colón. Previamente, miles de marchantes que desde muy temprano salieron desde el norte de Carapungo habían avanzado por los carriles centrales de las avenidas Galo Plazo Lasso y 10 de Agosto, lo que obligó a que decenas de unidades del Trolebús circulen por los carriles laterales.

Detalles

En el transcurso de la caminata, los manifestantes multiplicaron sus gritos en contra de la minería a gran escala y pedidos de rectificación a las políticas del Gobierno.

Decenas de conductores de vehículos particulares decidieron saludar a los marchantes con sus pitos. Cerca de las 13:30 la marcha finalmente llegó hasta los alrededores del parque de El Ejido, pero los manifestantes esperaron hasta las 14:31 para ingresar conjuntamente con la marcha que venía desde las provincias del sur.

‘No todo es PAIS’

Según el asambleísta Paco Moncayo (AL), “la gente recibió a los indígenas con simpatía y muchos gestos de apoyo”.

“El mensaje que el presidente Correa debería asumir, que dudo que lo haga, es que una gran parte de la comunidad nacional quiere ser escuchada, que piensa distinto y que espera que pueda cambiar la forma de gobernar y de actuar”, dijo.

“Es positivo. La comunidad internacional y el mismo Gobierno tienen que ver las cosas de una manera diferente. Con todo el poder del Estado puede movilizar la gente que quiera, con dinero, medios y estructura. En cambio, esta marcha no tuvo nada de eso y se puede ver la cantidad de gente que llegó”, agregó.

Rituales durante la jornada

El olor a palosanto inundó el Coliseo del Colegio Vida Nueva, a la altura del antiguo peaje en Guamaní y continuó a lo largo de la marcha. Esto, según los indígenas, como una forma de pedir a los espíritus que les acompañen en su caminar. En pequeñas vasijas de barro humeaba este elemento.

Danzas de flechas del pueblo de Sarayacu, sonar de tambores, lanzas en hombros de shuaras, sonidos de churos, bailes ancestrales…

Un grupo de siete chasquis (cañarí, kichwa, puruhá, panzaleo, zaraguro, y de la Confederación Ecuatoriana de Organizaciones Clasistas Unitarias de Trabajadores), desde el Pangui, llevó el mandato de las nacionalidades, con 19 puntos, que fue entregado en la Presidencia.

Desmanes en la Asamblea

Pasadas las 18:30, se registraron enfrentamientos físicos y verbales entre los opositores, especialmente indígenas y decenas de policías armados y a caballo, que custodiaban la Asamblea. Esto porque ellos querían entrar todos y el presidente del Legislativo, Fernando Cordero, dispuso que entre sólo una delegación. Según el prefecto de Zamora, Salvador Quishpe, esto se dio porque Cordero los habría traicionado. Incluso hubo un uniformado golpeado en un brazo.

Sin embargo, al cierre de esta edición, Cordero recibió al presidente de la Conaie, Humberto Cholango.
EL DATO

Según los organizadores, las “labores del Gobierno” impidieron que unas 10.000 personas adicionales llegaran.

FUENTE: http://www.lahora.com.ec/index.php/noticias/show/1101302974

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